La interactividad, con sus nuevas posibilidades y formatos, están dando paso a una apertutra de caminos en la democracia digital.
Se comete el error de pensar que todo el mundo tiene acceso a estas tecnologías de comunicación, a Internet. Pero existe algo llamado brecha digital, de la que hablé en El cuarto mundo. Esta brecha digital se basa en una estratificación que no aparece de un modo casual, sino que parte principalmente de intereses concretos. Según esta teoría, estarán conectados a la red aquellos territorios, zonas e individuos que generen “valor” para la sociedad, de este modo, los que no aporten la suficiente riqueza al sistema no contarán con un gran apoyo para igualarse tecnológicamente. Es decir, el modo sociotécnico de internet sólo conectará con los territorios que ofrezcan unos beneficios determinados, los demás serán olvidados de forma paulatina.